viernes, 24 de abril de 2009

Bibliomanía


Un dicho popular afirma que el miedo no anda en burro... lo que alguna vez sí anduvo, fue el alimento del espíritu... aunque a veces -como dice Pascal Quignard- dicho alimento sea mortal.



Lástima que en mi pueblo, lo único que jalan los pobres jumentos son carretas para recoger la basura...

jueves, 16 de abril de 2009

Viviendo Entre los Tules... La Muerte

A la memoria de Gudelita (1900-2009)


Vivo en uno de los municipios aledaños a la Ciudad de México. La mayoría de estos municipios, cuyos nombres oficiales se forman por el nombre que población recibía en la época prehispánica (en algunos casos añadiendo el apellido de algún personaje relevante en la historia de México, v.gr. Cuautitlán de Romero Rubio, Ecatepec de Morelos), eran pequeñas poblaciones semirurales. Por su ubicación cercana al Distrito Federal, fueron elegidos para establecer grandes zonas industriales y comerciales (fábricas, bodegas, centrales de abasto); estos poblados poco a poco fueron urbanizándose hasta que se fundieron con el DF y se convirtieron en lo que hoy se denomina Zona Metropolitana de la Ciudad de México.

El lugar donde vivo es la cabecera municipal de uno de estos municipios. Alrededor de ésta hay zonas industriales, fraccionamientos habitacionales y algunos centros comerciales. Sin embargo a pesar de la urbanización, mi "pueblo" -como suelo llamar al lugar-, en el fondo conserva muchas costumbres, actitudes y creencias rurales. Así, cada barrio celebra su Fiesta anual (cada uno en su pequeña capilla); es común encontrar vacas cruzando las calles o borregos pastando en algunos terrenos y con suerte uno puede encontrar a algún nostálgico del México que mostraban la películas de Chente que pasea a caballo, dejando abono sobre las duras y estériles calles de concreto.

Entre las reminiscencias rurales de mi pueblo se encuentra la experiencia de la Muerte. En mi caso, estos dos últimos años he vivido de cerca esta experiencia, pues he perdido a varios familiares cercanos: primero el esposo de una prima; una semana después falleció la hermana mayor de mi padre, a los seis meses su esposo también murió y hace apenas unos días falleció mi bisabuela a los 108 años de edad. Vivir la muerte en mi pueblo es totalmente diferente a vivir la muerte en alguna zona urbana. En primer lugar, el duelo es de nueve días; en cada uno, los familiares y amigos se reunen para rezar un "rosario" por el alma del fallecido. Es costumbre también, que después de celebrar una misa con el cuerpo del difunto presente, éste se lleve en hombros hasta el panteón, el uso de carrozas fúnebres es poco común, pues se considera un deber de aquellos más cercanos al fallecido llevarlo cargando hasta donde será enterrado.

Sin embargo, lo que más define este forma de vivir la muerte, es que después de sepultar el cuerpo, se convida a comer a quienes asistieron al panteón. Esta invitación se repite a los nueve días del fallecimiento, cuando se vuelve a celebrar una misa por el alma del difunto y una vez más al cumplirse un mes y al año de la muerte. Lo que más llama la atención de esta costumbre es su cercanía -aunque con ciertas restricciones- con los banquetes en la experiencia de la Fiesta; las restricciones son la ausencia de bebidas alcohólicas, el tabú de comer carne, y que generalmente después de comer los invitados regresan a sus actividades cotidianas. Es de verse como al día siguiente del deceso, la familia extensa del fallecido, deja los lamentos por la muerte para organizar la comida que servirá en honor del difunto. Se compran los ingredientes para preparar los alimentos, las bebidas, se rentan sillas y mesas y se busca un lugar para recibir a los convidados, que suelen sobrepasar el centenar de personas (cuando fallecieron la hermana de mi padre y su esposo, asistieron más de 150 y 250 personas respectivamente).

Cuando todo está listo, la familia se apresura para llegar a la iglesia y luego al panteón. En cuanto termina el sepelio, y después del llanto, los quejidos, los lamentos y las súplicas, la familia debe apresurarse en regresar para llegar antes que los convidados. Cuando llegan éstos, la familia extensa -incluyendo a la familia nuclear del fallecido- se dedica a atender a los asistentes; todos deben dejar a un lado su dolor para servir de comer a los amigos y conocidos del difunto, pues no es costumbre contratar servicio de meseros. Hasta que el último convidado ha comido y se ha retirado, la familia puede sentarse a la mesa. Para ese entonces, el familia ya ha olvidado -aunque sea momentáneamente- el duelo, se puede escuchar una risa aislada o una broma en voz baja; esto de ninguna manera significa que los ritos han terminado. Al día siguiente, debe prepararse todo para recibir de nuevo a la gente que acompañará a la familia a rezar los siguientes ocho días, ocho rosarios por el alma del fallecido. Al igual que durante el sepelio, al finalizar se ofrecerán alimentos a los asistentes, generalemente té, café o atole, acompañado con pan dulce, bolillos o tamales. Al finalizar el último rosario, se lleva a cabo lo que se denomina como "Levantamiento de la Cruz" terminando así los ritos que acompañan el duelo.

Lo más sobresaliente de esta costumbre de ofrecer alimentos (que es común en otros estados de la República) es el simbolismo que conlleva: la alimentación como gesto vital por excelencia que se opone a la muerte. Es claro que los pobladores del lugar no son conscientes de ello, pero el acto de ofrecer comida es un gesto que señala que a pesar de la reciente visita de la Muerte, la vida debe seguir; los mismo dolientes deben mostrarlo al preparar con sus propias manos el alimentos que ellos mismos servirán, se come para sobrevivir, para celebrar la vida, para luchar contra la nada. Así, los asistentes tienen toda la confianza (y derecho) de pedir más alimentos si así lo desean y de pedir comida para llevar (el famoso itacate) para familiares que no hayan podido asisitir y la familia del fallecido no puede ni debe ofenderse ante estas peticiones.

En mi caso, a pesar de mi ateísmo, siempre me he sentido con la obligación y gusto de participar en estos ritos, pues son costumbres muy arraigadas dentro de mi familia. A fin de cuentas e independientemente de las creencias religiososas, este rito de preparar y servir alimentos a los otros, ayuda a sobrellevar el duelo ante la pérdida de los seres amados. Y esta es una de las cosas por las cuáles siento arraigo hacia el lugar donde vivo.









Todos los presentes salieron tras del atúd, excepto la comadrita "Trenidá" que, hecha una maraña insignificante, estaba sentada frente al fogón; al alcance de su mano una olla de frijoles de los que la mujer comía a puñados. Cuando el cura la soprendió en tan inaudita tarea, puso el grito en el cielo:
-¡Ave María Purísima! Cualquiera diría, hija, que te ha importado muy poco la muerte de tu marido... ¿Cómo es posible que tengas hambre en estas circunstancias? ¡Es el tuyo, mujer, pecado de gula!
La comadrita "Trenidá" se limpió con el dorso de su mano la boca, acabó de remoler lo que traía entre lengua y paladar y dijo:
-Anoche desaigraron mis frijoles por beberse el pulque... Naiden los probo siquiera.
Luego, con los ojos llenos de lágrimas, continuó:
-Mi marido, con la ayuda de sus santos responsos, ya está gozando de Dios... Él se llevó mi corazón hasta el jollo, naiden podrá ocupar su lugarcito... Pero no por eso debo dejar que se aceden los frijoles.


Del cuento "Los Diez Responsos" de Francisco Rojas González.

viernes, 3 de abril de 2009

Emir Kusturica & The No Smoking Orchestra en México

La Fiesta es un exceso permitido, es una experiencia cuya característica principal es el rechazo de todo aislamiento por parte de quienes la celebran; la fiesta es también una experiencia en la cúal se presenta un tiempo diferente de otras experiencias temporales (tiempo del trabajo, del calendario), en la fiesta el tiempo es siempre presente, no tiene finalidad, por lo cual escapa de todo pasado o futuro.

El pasado lunes 30 de marzo se vivió en la Ciudad de México (específicamente en el Vive Cuervo Salón) una Fiesta organizada por la No Smoking Orchestra. Y fue una fiesta por que se llevo a cabo un día lunes, día de trabajo, el inicio de la semana laboral, día de ir dormir temprano, "que la semana está empezando y hay que empezarla descansado".


Fue una fiesta porque quienes estuvieron ahí fueron parte de un todo; una muchedumbre heterogénea (había chavitos de 17 años, adultos "contemporáneos" y adultos "anacrónicos") bailo, saltó, grito y sudó las dos horas que duró el concierto, siempre bajo control del Dr. Nelle Karajilic, vocalista de la banda y un "showman" en todo el sentido de la palabra.

Fue una fiesta porque para los presentes, o por lo menos para mí que fui solo (gracias por mi boleto Nas), no había ninguna finalidad o pretención al asistir a la presentación; a diferencia de otros conciertos, aquí fueron escasos los celulares tomando fotos y video, pocos cayeron en el "grabo, luego existo", la mayoría prefirió dejarse llevar por el estilo balcánico-gitano-punk (o Unza Unza, como ellos mismos lo definen) de la banda y disfrutar de la noche.


Fue una fiesta porque sobre el escenario los músicos jugaron, corrieron, bromearon entre ellos, e invitaron a subir a algunas de las asistentes; a una la conviertieron en Julieta al interpretar "Was Romeo really a Jerk?"; a dos más las hicieron sostener un arco para violín de dos metros, bajo el cual tocaron Dejan"Leopold" Saparavalo y Emir Kusturica (quien vestía una playera de Pancho Villa). El Dr Nelle se desnudó, subió al segundo piso del foro y bailó con algunas de las asistentes; Ivica Maskimovic, ataviado con sombrero y capa, ejecutó su Fender Stratocaster al "estilo Hendrix" (por detrás de la espalda); más adelante la haría girar, mientras leds de color iluminaban la oscuridad del lugar.

Después de tocar Bubamara, Fatal Wounds, Pitbull Terrier, Devil in the Business Class, Fuck you MTV (tema inédito), Upside Down, Ja Violim te Jos, Meine Stadt, Vasja y otros temas que no recuerdo, (lo siento pero iba a escuchar música, no a escribir el setlist de la presentación) cerraron con "Drang Nach Oesten" y el foro se deshizo en saltos, gritos y sudor. La banda se despidió después de regalarnos una noche -por lo menos para mí- inolvidable.


Imágenes del concierto cortesía de www.thenosmokingorchestra.com

viernes, 27 de marzo de 2009

Nuevo Disco de Depeche Mode




Pezimo, un blogger de Argentina consiguió el nuevo disco de Depeche Mode, Sounds of the universe. No tengo idea cómo lo hizo, pues tengo entendido que sale a la venta hasta el 20 de abril. Pero pueden descargarlo ya desde su blog:

pezimo.blogspot.com



Además tiene más música excelente, no dejen de checar su página.

martes, 24 de marzo de 2009

Pará-citas

Dicen que Alguien sentenció:
-La fe mueve montañas.

... y sé que Jacques replicó:
-la culpa desmorona peñones.



viernes, 13 de marzo de 2009

Del Absinth como elemento detonante de la creación del objeto estético





[…] la fuente de inspiración de las mas(sic) grandes personalidades de la loca(recontra-sic) Bohemia […]

-absinth.com.mx


La primera vez que escuche hablar del Absinth (o absenta) fue de boca del B en mi cumpleaños hace dos ídem, sólo un par de meses antes de que lo probasemos en casa del mismo B y An. Hasta ese momento, y pese a mi formación "letrosa", ignoraba totalmente la existencia de esta bebida de hasta 89,9° de alcohol (el que probamos era, si no recuerdo mal, de 71°) a la que le entraban con harto gusto Wilde, Van Gogh, Rimbaud, Tolouse- Lautrec, Baudelaire y Verlaine, entre otros personajes de la "bohemia" y la "intelectualidad".


Aquel día (mi cumpleaños), estaban además del B y An, Ka y Ba; los cuatro nos contaron a Nas y a mí que ya lo habían probado y nos hablaron sobre la famosa preparación del "Hada Verde", así como de los tantos mitos que giran alrededor de esta bebida checa: que si provoca alucinaciones; que si su consumo fue la causa de que Van Gogh se cortara la oreja; que si fue la musa que inspiró la obra de los artistas ya señalados; que si las tujonas que contiene pueden causar desde convulsiones hasta la muerte… Tanto fue lo que hablamos que quedamos de acuerdo en comprar una botella para probarla.


Poco después, An llamó a Nas y le planteó que nos viéramos antes de fin de año, juntarnos los seis (invitando también a Gab y J) para preparar una pequeña cena entre "cuates" y rematar tomando absinth, lo cuál nos pareció una excelente idea. Debido a que nuestras respectivas casas no se encuentran cerca una de la otra, acordamos depositar en la cuenta del B nuestra cooperación para los gastos que la cena implicaría. En un principio Nas y pensamos que la idea sería comprar lo necesario para la comida, UNA botella de absinth, y tal vez unas cervezas, sin embargo, estábamos equivocados.


Llegó el día de la cena, llegamos a casa de An y el B y cuál fue nuestra sorpresa al ver no una, sino TRES botellas de absinth esperándonos. Nas y yo comentamos, -tal vez no es mucho, de hecho, son tres botellas y somos ocho personas-. Gran error, unos minutos después, llamó J para decir que no llegarían ni él, ni Gab, de modo que nos tocaria aproximadamente media botella por persona; aún así volvimos a comentar, -"tal vez sólo nos acabamos una, no vamos a aguantar tanto"; en eso, la cena estuvo lista y nos sentamos a la mesa. Después de cenar, el B impaciente destapó la primera botella y preparó la primera "hada" para Nas; sirvió el licor en un vaso, con un poco de agua, acomodó un terrón de azúcar sobre una cuchara colocada transversalmente sobre los bordes de aquél, vertió un poco de ajenjo sobre el terrón y le prendió fuego; lentamente el azúcar fue derritiéndose y cayendo directamente en la bebida, hasta que finalmente el terrón desapareció de la cuchara. La siguiente "hada" fue para mi, después el B preparó la de Ka, An y la propia; como siempre, el B "sugirió" tomarla de un solo trago, pero ni Nas ni yo accedimos, dimos un sorbo a nuestra respectiva "hada" y comentamos que tenía un sabor anisado, con un ligero gusto a hierbas. La noche continuó, junto con la plática, la música y las hadas verdes.


Poco a poco, desapareció el agua de nuestras copas y aparecieron "caballitos" (no entiendo para que usar el anglicismo shots) junto a las hadas. Terminamos la primera botella y aún no veíamos noches estrelladas, ni nos venían a la cabeza poemas saturnianos. Se terminó la segunda botella y las hadas desaparecieron, dejando su lugar a los equinos "flameados", aparecieron además cervezas y mezcal en su humilde garrafa de plástico; de visiones impresionistas o inspiraciones simbolistas... nada. Para la tercera botella, la cerveza se habían terminado y los caballos de mezcal nos servían para quitarnos el gusto de los caballitos de absinth; para entonces sentíamos una extraña euforia, sin embargo nada de alucinaciones, o de "imaginación desbordada". Al final sólo quedó un "chorrito" de licor en la botella que bebieron unas semanas después Gab y J. El saldo final: 2 botellas y 6/8 de absinth, una cartón de cervezas, garrafa y media de mezcal y media botella de vino tinto.


Al día siguiente, gracias a las bondadosas propiedades del ajenjo como tónico gástrico no sentimos ningún malestar o resaca. Teníamos recuerdos de la noche anterior, pero como si no los hubiesemos vivido nosotros; yo me sentía como si sólo hubiese sido testigo de la borrachera de otras personas. Concluí que una de las grandes virtudes del consumo de absinth era que provocaba un estado de ebriedad bastante –si se me permite el oxímoron- lúcido; sin embargo, hace poco me comentó Ry que él logró el mismo efecto con güisqui barato, por lo cual me pensé que tal vez nos habría convenido comprar ese güisqui y ahorrarnos lo gastado en las tres botellas de ajenjo… No, la verdad es que si bien el absinth no me fascinó, si me dejó con la tentación de comprar otra botella, cosa que hice apenas ayer. La tengo guardada para alguna ocasión especial, o para cuando el antojo me gane.


Ahora, ¿qué tiene que ver el título de este post con el texto aquí publicado? pues nada, así como nada tiene que ver el consumo absinth con ser "artista", con que Rimbaud escribiese Una temporada en el infierno o con que Van Gogh pintase Los girasoles. El consumo del absinth es muchas veces acompañado de actitudes snob y kitsch (entendiendo kitsch desde la perspectiva que plantea Umberto Eco) que nada tienen que ver con disfrutar una bebida como otras tantas. A fin de cuentas se puede gastar lo mismo o más en una botella de brandy, güisqui o cognac; o bien puedes invertir lo mínimo en una garrafita de plástico llena de Tonaya; lo que importa al final es la compañía y la buena charla.


Aquí información objetiva y veraz sobre el absinth

jueves, 19 de febrero de 2009

Pará-citas: El estado y el libre mercado

Max Weber dijo:

-defino el estado como la institución que posee el monopolio legítimo de la violencia dentro de un territorio.

...y Jacques comentó:

-En México, promoviendo la competencia y la libre empresa, se echó a andar un proyecto que permite la entrada de nuevos proveedores para ofrecer este servicio.




(aunque según la canciller Espinosa, el proyecto piloto arrancó en sólo tres estados de la República)



miércoles, 18 de febrero de 2009

Logocracia



¿Como liberarse del yugo del lenguaje?


(Jodorowsky, Alejandro, Fábulas Pánicas, México, Grijalbo-Mondadori, 2003)

Pará-citas

Y uno de los heresiarcas de Uqbar declaró a Jacques:
-Los espejos y la cópula son abominables porque multiplican el número de los hombres.

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